Tras una prolongada asamblea extraordinaria de los gremios Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante, Marcos Castro, líder de la organización, fue autorizado a negociar un convenio nuevo para rutas internacionales ante las tentativas de desregular las relaciones laborales en el ámbito del transporte marítimo. No obstante, Castro deberá llevar a la Comisión Directiva el resultado de sus negociaciones.

De acuerdo a la web Urgente24.com, los capitanes expusieron la posibilidad de la reimplementar la Boleta de Embargo (una especia de aval que el Centro de Jefes y Oficiales Maquinistas Navales, como organización profesional, otorga para desempeñarse en un buque determinado) y una nueva regulación del goce de francos compensatorios.
De esta forma, las navieras propondrán el marco regulatorio de las relaciones laborales adecuadas para operar y la Comisión Directiva deberá aceptar o pedir modificaciones.

Por otra parte, el Centro de Jefes y Oficiales Maquinistas Navales hasta ahora no ha demostrado en interés en satisfacer el reclamo de Marcos Castro, y deberán pasar algunos días para evaluar la situación.

Sin embargo, sí es evidente la oposición de la Federación Marítima, Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina (Fempinra), que lidera Juan Carlos Schmid e integran 17 gremios afines a esta actividad.

Asegurar inversiones

Horas antes de la asamblea de los Capitanes de Ultramar y Oficiales de la Marina Mercante, Schmid, manifestó que “a cambio de relaciones laborales, el Gobierno primero debe asegurar a los trabajadores que las inversiones en el sector se realizarán, que son reales y que las empresas que pretenden realizarlas son responsables, con trayectoria y con una experiencia probada en la actividad. No estamos dispuestos a tolerar capitales golondrina ni oportunistas que ante cualquier complicación se retiran dejando hombres sin trabajo y familias sin sustento”.

“Un claro ejemplo de la situación actual de la actividad son las empresas del sector que no proveen información logrando de esta manera que no haya información concreta sobre los costos reales de la actividad”, agregó.

“El Proyecto de Ley de la Marina Mercante sigue estancado. Lo mismo que sucedía con el Gobierno anterior ahora pasa con esta administración. Creíamos que esta vez los funcionarios serían idóneos, en otras áreas de la economía corrigen el rumbo pero en materia marítima y fluvial sigue la misma política sostenida por personajes que no comprenden la problemática del área”, agregó.

Por otra parte, Schmid añadió que “no hay solución sustentable en las relaciones laborales del sector marítimo y fluvial sin la seguridad jurídica que solo nos puede otorgar el reino de la Ley”.

Finalmente, recordó que “es muy importante tener en cuenta que en el comercio exterior, los fletes y todas las operaciones portuarias no solo se cotizan en otra moneda distinta a la local sino además se pagan en esa moneda, en dólares. Mientras tanto, el sueldo de los trabajadores se paga en pesos”.